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martes, 17 de junio de 2014

Pesca desde embarcación...de estreno


En esta entrada toca hablar por fin de una jornada de pesca desde embarcación. Aprovechando el obligado o casi impuesto parón doradero a surfcasting, era el momento de hacer una salida en busca de pageles y otras especies no menos interesantes.

Salimos una plácida mañana, con la idea de desconectar de todo y disfrutar de una excepcional situación marítima, además si era posible intentar hacer un poco de acopio de pescado para disfrutarlo en la mesa.

Nos dirigimos a una zona de fondo mixto, piedras sueltas con cascajo en los alrededores y clapas totalmente limpias de arena en una sonda de entre 35 y 50 metros. El viento de tierra matutino, nos ayudaría a realizar derivas con las que localizar diferentes especies.

Como era de esperar serranos y doncellas acudían de inmediato a la cita, acompañados por alguna mojarrita, conforme salíamos de la zona más rocosa algunos pageles entraban en acción. No es la época en la que salen más grandes, ya que los ejemplares de mayor tamaño se suelen pescar generalmente en los meses fríos, pero es sin duda esta especie una de las más combativas y divertidas de pescar.

El montaje que utilicé para esta jornada, estaba compuesto por un bajo con dos cametas de metro. La madre del bajo era de fluorocarbono con un grosor del 0.28 (H.D CARBON FUNE LEADER-SUNLINE), los anzuelos eran Chinu de Mustad del nº 6 empatillados con una línea híbrida de un grosor del 0.24 (HYBRID-YO ZURI).

La caña es de dos tramos enchufable y de acción parabólica, lo que la hace algo más dura que una telescópica y que permite trabajar perfectamente las capturas. En concreto es el modelo Gaansbai 2.7 metros de KaliKunnan, que lleva dos punteros intercambiables uno más duro y otro más blando, el conjunto se completaba con un carrete Tica Taurus en tamaño 4000.

También cogimos alguna que otra araña, que mi mujer se encargaba de levantar del fondo con un pequeño jig, cuando decidimos dirigirnos a una zona de fondo totalmente arenoso y en el que suele ser fácil clavar alguna.

En resumen una jornada muy divertida y con los objetivos finalmente cumplidos.


jueves, 1 de agosto de 2013

Pesca de la araña desde embarcación


 
Abordo esta nueva entrada en el blog, con una intensa mezcla de sentimientos, recuerdos  y vivencias del presente.

La pesca de la araña desde embarcación, fue una de las primeras modalidades que pude disfrutar en compañía de mi tío, quizá por ello sea de las que más me gusta practicar. Si  la memoria no me falla, de esto hace ya algo más de 25 años, cuando la pesca y lo creo honestamente, era radicalmente diferente en todos los niveles a la que hoy practicamos. Por aquel  entonces las zonas de pesca se tomaban por enfilaciones, cogiendo como referencia dos puntos, creando así dos líneas imaginarias y cuya intersección sería lo que actualmente marcamos en nuestros GPS como waypoint.

El montaje para engañar a estos voraces y abundantes peces era sencillo, un plomo de cuerpo cilíndrico de unos 100 gramos, con una varilla un tanto doblada de unos 25 centímetros, a cada uno de los extremos del plomo, al que por un lado se unía la línea madre de la madeja ya que no utilizábamos cañas, de no menos de un grosor del 0.50 y por el otro lado, anudábamos junto con un giratorio con imperdible, un ramal del 0.40 de aproximadamente 1.5 metros con tres anzuelos del nº 5/6 empatillados en la misma cameta. El cebo a emplear siempre era el sonso (lanzón), preferiblemente fresco ya que mantiene al máximo su brillo y olor, al que ensartaríamos los tres anzuelos, en cabeza, parte central y cola.

Todo esto, aderezado con la habitual brisa matinal, que nos ayudaría a batir mayor zona de pesca y por consiguiente, a localizar las zonas más querenciosas, era suficiente para hacerse con un generoso botín.

El patrón estaba claro quién era y en una pequeña embarcación de madera de apenas 4 metros,  la “Mare de Déu del Vilar”, manipular a estos peligrosos peces era complicado, los pies y las piernas estaban a un simple salto de sus venenosas espinas. La orden para no llevarnos un doloroso picotazo era clara, “nen, hasta que no haya limpiado la que está en la orla, no se embarca ninguna…” y así fue, todas las veces en que salimos con aquella barquita.

Con los años, entendí la insistencia que puso mi tío en aquello que me comentó y no mucho tiempo después, viví en mis propias carnes esa dolorosa experiencia. Un día buceando en un arenal se me ocurrió atrapar a un inmóvil pececito, que apenas se inmutó cuando iba a cogerlo con la mano y que poco se parecía a los de su misma especie y que ya había pescado. El resultado os lo podéis imaginar, en el hospital con la mano deformada por la hinchazón, el día de playa arruinado, con el consiguiente disgusto de mi madre que era la que me acompañaba.

El dolor me duró meses y el recuerdo de aquel día, se me quedó grabado en el disco duro de mi memoria, de todo se aprende, de lo bueno y de lo malo… cada vez que practico este tipo de pesca, extremo las precauciones y manipulo estos peces con sumo cuidado.

Seguro que allí dónde él esté cuidará porque ninguno de estos peces, nos vuelva a estropear el día.

 
El mundo de la pesca ha evolucionado a pasos agigantados, lo que nos ha podido hacer más efectivos y técnicos, pero nunca hay que olvidar “los inicios” porque en ellos, encontraremos la esencia de la pesca y practicaremos una pesca más romántica y menos resultadista.


El modelo Lucifer de Katashi

 

lunes, 24 de junio de 2013

¿Dónde están los peces?

Serviolita que volvió por dónde vino, sucumbió a un Mag Minnow

Con esta entrada no pretendo ser alarmista, ni negativo, si no simplemente reflejar una situación, que por la zona del litoral donde practico la pesca, se viene dando preocupantemente durante hace ya demasiado tiempo.
¿Dónde se meten los peces?, esta es la cuestión que me vengo haciendo hace ya un tiempo. Prácticamente cada año sucede lo mismo, hay un impasse en el que la actividad se ralentiza o desaparece y lo tenemos más que asumido, pero lo que está pasando este año empieza a ser preocupante. No hablo de que no haya doradas, que básicamente es lo que buscamos durante toda la temporada, con intervalos dedicados a otras especies como lubinas, verrugatos o herreras. Sencillamente es que los bolos se suceden con demasiada frecuencia, sin que a veces tengas opción de digerir el de la jornada anterior, que ya tienes que asimilar otro.
Como bien sabéis siempre plasmo en este blog, los resultados de mis jornadas de pesca, sean buenas o no tan buenas, generalmente a surfcasting o desde embarcación cuando el tiempo me lo permite.
En este tiempo sería del todo normal, encontrarse desde cualquier arenal las primeras buenas herreras, jureles, roncadores y especies que a estas alturas del año, están presentes en nuestros arenales. Además de las incombustibles doradas, que cuando los trasmallos, palangres y otros muchos obstáculos les permiten, entran a nuestras zonas de pesca.
Araña capturada a light-jigging

No he aflojado ni un ápice a pesar de estos resultados tan nefastos, desde hace un par de años y como si de un cuaderno de bitácora se tratase, llevo anotadas cada una de las jornadas de pesca, a surfcasting y desde embarcación.
Toda una serie de datos básicos, que intento tener en cuenta a la hora de planificar cada jornada de pesca, además de la información fiable que me facilitan compañeros que pescan por la misma zona de pesca que yo. El año pasado desde prácticamente el inicio de abril y hasta mediado junio, los resultados fueron más que discretos, alguna buena captura entre muchos días mediocres, pero en este intervalo de año vamos camino de batir todos los registros negativos. Sin duda espero que la situación de un cambio radical, porque con la llegada de los bañistas y el inicio de la campaña estival, el tema se complica a todos los niveles, desde costa como desde embarcación.

Como dice el refrán “No hay mal que por bien no venga”, así que aprovechando la situación empezaremos a salir algo más con la barca, que durante tiempo hemos tenido medio abandonada.

Loritos, raors, un manjar que hay que pescar
Ahora es tiempo de disfrutar de la pesca, de otra manera…




jueves, 5 de mayo de 2011

Light Jigging una buena alternativa para estas fechas


A la espera de que suban definitivamente las temperaturas, en este impás de tiempo, no es una mala opción ir en busca de especies de porte reducido. Una modalidad que practicada con los equipos adecuados, nos deparará momentos de mucha diversión y porqué no, que también nos proporcionará jornadas muy entretenidas.





En estas fechas no es difícil encontrar las molas que forman jureles, estorninos, obladas y caballas. Simplemente habrá que estar muy pendiente por un lado, de nuestras amigas las gaviotas y si estas no nos muestran la zona donde hay actividad en superfície. La otra opción e indispensable para localizar nuestras posibles capturas, será el uso de la sonda.




Por lo general localizaremos estos spots relativamente cerca de nuestro puerto base, así que que pronto podremos ponernos en acción de pesca. En muchas ocasiones encontramos estas molas de pescado a escasos metros de la misma bocana, así que si estamos a una distancia prudencial de la misma y no entorpecemos el tránsito de otras embarcaciones, tendremos mucho terreno ganado. Una excelente zona donde probar, es cerca de lugares donde haya balizas o boyas.



La profundidad a la que encontremos estas molas de pescado y el estado del mar, marcará la utilización de jigs y cucharas de mayor o menor peso y de diferentes formas. Podremos aderezar el montaje, añadiendo en la parte superior una metralleta/traca de plumas que complementará la acción del jig y que lo hará aún mas atractivo y llamativo, pudiendo capturar de esta manera varias piezas a la vez.



Para tener un plus añadido de sensaciones, lo ideal es utilizar cañas de escaso libraje, que nos permitan lanzar y mover hasta un máximo de 50/60 grs. El carrete de un tamaño 3000/4000 cargado con hilo trenzado de 0,08 mm y un terminal de fluorocarbono de no más de o,40 mm, será más que suficiente, aunque a menor diámetro mayor invisibilidad, pero asumimos más riesgos de rotura.






Habrá que tener muy presente que entre estos bancos a veces vienen camuflados bonitos, melvas o bacoretas, por lo que la calidad del material deberá ser contrastada, así como los nudos de unión de los diferentes elementos. Sólo así y en caso de captura excepcional, tendremos decantada parcialmente la balanza hacia nuestro lado.


Tampoco hay que perder de vista, que si dejamos bajar nuestro aparejo hasta el fondo o muy cerca de él, la captura de arañas y víboras será más que probable. Por lo que no debemos confiarnos...

lunes, 21 de febrero de 2011

Fotos amigas





No siempre las cosas salen como uno quisiera. A pesar de la bonanza meteorológica de que hemos disfrutado este pasado fin de semana, no hemos tenido la suerte de dar en el clavo con nuestros amigos, los peces.

El sábado decidimos probar en una nueva zona de pesca, donde nos habían comentado que se tocaban buenos pageles. Después de la travesía llegamos al punto elegido y a pesar de haber utilizado los mismo cebos y montajes que otras veces, esta vez no quisieron dar la cara, bueno algunos si, porque alguno salió, aunque pocos y de pequeño tamaño.


Cuando pescamos, pienos que siempre se deben utilizar los 5 sentidos y más cuando no están receptivos, algo que debo reconocer que no sucedió y evidentemente tuvo repercusión en el desenlace de la jornada.

La jornada del domingo iba enfocada a la pesca a gran fondo, en busca de besugos, serranos (palagales) y con suerte algún pez más codiciado (móllera, San Pedro o merluza), pero no hubo manera de dar con ellos. A primera hora y por efecto del viento de tierra que soplaba, derivábamos con demasiada rapidez, lo que no facilitaba que los aparejos trabajasen bien. Poco a poco y con el paso de la mañana y la desaparición del mismo, la pesca se pasó a realizar con la línea totalmente en vertical y por lo tanto, con mayor comodidad.
Como una imagen vale más que mil palabras, aquí si que sirve decir, que alguna de las capturas no llenaba ni la palma de la mano...


El mismo domingo y mientras intentaba sacar algo en claro, escuché por la emisora, que en la embarcación de Montse y Quico había movimiento y vaya si lo hubo. Llevaban unas cuantas salidas probando y ajustando un nuevo programa cartográfico, así que como es normal cuando se va de pruebas, generalmente las capturas se hacen de rogar. Pero mira por dónde, dieron en el clavo en tres ocasiones y se hicieron con una excepcional araña de cabeza negra, como las llamamos por nuestra zona y con dos bonitos gallos de San Pedro. Unas excelentes y justas capturas que consiguieron haciendo curri de fondo.

domingo, 16 de enero de 2011

Pesca con rubbers



La intención con la que íbamos el otro día, era la de "sondear" una zona nueva de pesca. Nos habían dicho que salían buenos pageles, así que con esa idea planificamos una de las salidas del fin de semana. Yo me centraría en tentarlos con cebo y mi mujer lo probaría con rubbers y pequeños jigs.

Para mi uno de los mejores cebos para pescar este y otros espáridos, es sin duda el americano . Por diversos motivos para esta jornada no pudimos disponer de él, craso error por que creo que la jornada se hubiese desarrollado de otra manera. Así que el cebo que utilicé fue el ermitaño y las patas de los calamares que habíamos cogido la noche anterior.

Después de varias pasadas y de probar en diferentes fondos, obtuve las primeras picadas, escasas y muy espaciadas y que se tradujeron en piezas de tamaño medio. El ermitaño se llevó la palma, ya que la mayoría de las capturas fueron con él, las patas del calamar bien presentadas y como no licradas, engañarón a una buena araña y algún otro pagel.

Mientras yo me peleaba con estos elementos, Rosa iba disparando la cámara y esperando su momento, que más tarde llegaría.


Cansados de la poca actividad que había por la zona, decidimos ir a unas piedras que nos son bastante conocidas sobre un fondo de algo más de 30 metros. Así que manos a la obra, yo con la misma técnica que antes y Rosa con sus "pulguitas de colores". Al cabo de unas cuantas bajadas, la oí decir: "me han picado" y al girarme vi su caña arqueada y a ella con cara de circunstancia, por lo que recojí rápidamente la mía para evitar cualquier enredo. Poco a poco empecé a vislumbrar, un pez rojizo que subía a la superfície, asegurando la pieza con el salabre para embarcarla.Un bonito cabracho, había sucumbido a un Salty de color rojizo/naranja.



Lo que más me alegra de toda la jornada, evidentemente fue la captura echa por mi compañera, que vive con igual o mayor entusiasmo que yo esta afición, me siento un privilegiado.

martes, 8 de junio de 2010

Lanzón, angel o demonio.



Cada año con el final del invierno y hasta bien entrada la primavera, en una zona bastante acotada del litoral (entre la Costa Brava y El Maresme) se practica por parte de las barcas profesionales la pesca del lanzón ( o sonso en Cataluña).
Esta especie con un valor gastronómico alto y que además es de temporada, es ofrecida por bares y restaurantes, lo que la hace un potencial foco de negocio para los profesionales.
La captura se realiza con redes de maya fina y estrecha, que en la parte baja del aparejo, llevan unas cadenas con las que mientras se arrastran y se va cerrando el cerco, levantan a este delicado pez de "su guarida" y cuando se ve acosado o de noche se entierra en la arena.
La pesca se realiza de día, generalmente a primeras horas de la mañana y a escasos metros de la orilla. Cuando digo a escasos, es en alguna ocasión a menos de 20 mts de la playa y con apenas 4 metros de calado.
Años en los que se han pescado durante todo el período, ha supuesto que para los pescadores de playa en esas zonas, la escasez de herreras, doradas, lubinas, pageles y demás haya sido acusada.
Este pez al mismo tiempo, es el sustento de otros muchos depredadores marinos, por lo que la práctica de la pesca con cebo natural, aparcando por un día los artificiales, nos puede deparar una jornada inolvidable. Arañas, jureles, pageles, bonitos, dentones y una larga lista de otras especies, incluyen en su menú a este pececillo. Independientemente del fondo sobre el que pesquemos, arenales, fondos mixtos, raro será que alguno de ellos no muestre interés.
Personalmente me gusta utilizarlo, para la pesca de la araña, una técnica que me enseñó hace ya muchos años mi tío y con el comparto jornadas a la pesca de éstas.
El montaje es sencillo, una cameta de fluorocarbono de apróximadamente metro y medio ( el diámetro variará según la corriente, pero a partir de un 0,28 es más que suficiente), en el que empatillaremos 3 anzuelos del nº5/6 (cristal), unida a un plomo de varilla, de cuyos extremos uniremos por un lado, la línea madre y por otro la cameta.
Para pescar esta especie buscaremos arenales, en los que con la ayuda de la sonda podamos encontrar ligeros desniveles. El aparejo debe reposar en el fondo y con la ayuda (esta vez sí) del viento terral, nos permitirá rastrear una mayor zona hasta localizar al grupo de traquínidos. La voracidad con la que comen, hacen que sea una pesca muy divertida.
Hay que tener especial cuidado al manipular las capturas de esta especie, estén vivos o no, ya que su aleta dorsal, así como los opérculos laterales están provistos de un veneno que produce un intenso dolor.
Utilizar el lanzón sobre otro tipo de fondos nos puede deparar, mayores sorpresas, pero esto lo dejaremos para otro día.

lunes, 17 de mayo de 2010

A río revuelto...

La verdad es que hacía mucho tiempo, que no veía semejante "mancha" de agua turbia, a lo largo de tantas millas alrededor del río Tordera (con especial incidencia sobre la zona de Blanes, favorecida esta expansión por la acción del viento). Ya llevamos varias semanas, en que el río desemboca de manera ostensible en el mar, y no a través de sus aguas subterráneas, por lo que el aporte de nutrientes y el movimiento de sedimentos, es mayor de lo habitual y hace que haya mayor actividad de peces pasto. De esta manera, nuestros ansiados depredadores buscan su sustento y aquí estamos nosotros, siempre que podemos, para ponerles el engaño. Así que nos decidimos a hacer un curri costero, con el fín de encontrar algún que otro oportunista. Después de varias pasadas y variando la profundidad, nos sorprendió esta anjova (C&S), que sucumbió al señuelo justo en el cambio de tonalidades del agua, el mismo al que atacó esta hambrienta araña. Al final un día más de pesca, y otra oportunidad de poder disfrutar de nuestro entorno tan castigado y cambiante.