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domingo, 10 de noviembre de 2013

Doradas, comienza la actividad...


 
En las últimas semanas de octubre y en el recién iniciado noviembre, hemos podido constatar que la actividad doradera, se ha multiplicado exponencialmente.
Las próximas entradas intentaré ir desgranando, los excelentes resultados que hemos ido cosechando en esta nueva estación, que podría marcar el final de una época pobre en capturas.
En una de nuestras playas talismán se dio el pistoletazo de salida, al reencuentro con nuestras amigas de la frente dorada. Acompañado de mi mujer, decidimos salir una tranquila tarde antes del cambio horario. Para no perder las buenas costumbres, nos presentamos en la playa con un buen surtido de llobarreros y alguna tita de palangre. Este excelente cebo, se lleva el primer puesto con bastante holgura, en el casillero de capturas. No pondré en duda las preferencias de cada uno de nosotros, los hay fieles a la tita de palangre, cebo que tampoco debe faltar cuando buscamos ejemplares de cierto tamaño o cuando la morralla está muy activa.

El atardecer no nos deparó ninguna sorpresa, los cebos salían prácticamente intactos. Así que en cuanto se hizo de noche y como ellas no querían comer, era nuestro momento para hincar el diente. Nada más empezar con ello (la Ley de Murphy muchas veces se acaba cumpliendo), la línea de una de las Split Surf empezaba a perder la tensión y el puntero se ponía recto. Era la señal inequívoca, de que algún pescado se había interesado por el llubarré, dónde había escondido un anzuelo Chinu de Mustad del nº2.

 
Nada más coger la caña y dar unas vueltas al carrete, los primeros cabezazos no dejaban margen a la duda, era más que probable que se tratase de una dorada. Llegaba el momento de cederle la caña a mi mujer para que disfrutase de la pelea. Con mucho mimo fue trabajando la captura hasta ponerla en seco, una buena dorada de ración, que fue la captura más significativa de la noche. Las mabras (herreras) hicieron su entrada y la labor de continuar tentando a las doradas, se desvanecía con el paso del tiempo.
Así que con este “botín” dimos por concluida la jornada, confiando en cómo en días posteriores acabó sucediendo, las doradas estuviesen más activas, pero esto lo dejo para una próxima entrada. 

miércoles, 31 de octubre de 2012

Doradas a surfcasting, no hay dos sin tres.

La primera de las tres, que fueron muy similares...
Desde este fin de semana pasado y con motivo del cambio horario, las tardes se han acortado considerablemente. Llegar al lugar de pesca antes de que anochezca, y poder aprovechar ese rato mágico entre el “cambio de luces”, se hace complicado, salvo que planifiquemos la salida de pesca  el día de fiesta en el trabajo. Días antes de que esto sucediese, organizamos una jornada en busca de nuestras amigas de la frente dorada.
El mar presentaba unas condiciones inmejorables, quizá con algo más de oleaje del que creía que me iba a encontrar en un principio, pero sin duda con un aspecto ideal. Ese día pude empezar a pescar antes de que oscureciese, por lo que comprobé en el primer lance, que todavía había restos de algas (posidonia) del fuerte oleaje que había habido en días precedentes y que se habían arrancado de un alguero cercano.

Con las cañas ya en acción de pesca, no habían pasado ni quince minutos cuando en una de ellas, una sutil picada delataba que al otro lado de la línea, alguien se había interesado por un buen trozo de llobarré. Mientras me aproximaba para coger la caña, el puntero de esta se empezó a arquear violentamente, lo que me obligó a esperar unos instantes, antes de sacarla del cañero y empezar a trabajar la pieza.
Después de unos minutos de tira y afloja, ponía en seco la primera dorada, un buen ejemplar con el que iniciaba la jornada de una manera sensacional.

Siempre que puedo, utilizo cebos blandos si la morralla no está activa. Gusanos como la lombriz catalana, el llobarré o incluso la funda, me han dado excelentes capturas, siempre que las condiciones han sido las propicias.

Al cabo de un buen rato y después de un período, en el que la única actividad que hubo fue la captura de un par de mabras (herreras), otra bonita picada me aceleraba el pulso durante un rato. El resultado, otra buena dorada muy similar a la primera, que esta vez había sucumbido a un canuto de tita, en el que había escondido un anzuelo modelo Chinu del nº 4, de la marca Mustad.


Un buen canuto de tita, alternativa al cebo blando
 
Una vez cebada y vuelta a lanzar, al poco de estar en el agua, la otra caña volvía a delatar picada. Con la típica destensada de línea, lo primero que pensé fue que sería otra mabra, similar a las que había cogido anteriormente. Nada más lejos de la realidad, cuanto tuve la caña en la mano noté que no era una herrera, los inconfundibles cabezazos la delataban, era otra dorada.

Con esta última captura, decidí dar por concluida la jornada a una hora prudencial, con un botín que no siempre se suele conseguir. En este tipo de pesca, son más los días en los que vuelves a casa de vacío o casi, que días con resultados como este.

sábado, 17 de marzo de 2012

Sardos, retomando sensaciones

Hacía ya mucho tiempo, que no me topaba con ejemplares de sardo de semejante tamaño. El día anterior me había ido de excursión al Delta del Ebro, creo que de todas las veces en que he bajado este año, el mar reunía las mejores condiciones para tentar a las lubinas, rompientes a varias distancias, espuma, agua turbia, ausencia de algas, vamos que lo tenía todo, pero la jornada se tradujo en un solemne fracaso. En varias horas de pesca no tuve ni una picada, así que recogí mis bártulos y sin apenas haber gastado nada de cebo me marché para casa.


Al día siguiente y viendo que el mar estaba en condiciones similares, asesorado por un compañero me decidí por ir a una playa (La Pineda), en la que con el mar batido por el levante y algo resguardado por el puerto de Tarragona, se pueden dar buenas capturas.
Una vez en la playa, puede observar que había bastante oleaje y algunas rompientes, lugares idóneos para tratar de buscar algún pescado de suerte, como una lubina o un verrugato.
Una vez con las cañas en el agua, pude comprobar que no había corriente y que se podía pescar perfectamente con plomos de casting y líneas finas.
Al poco rato de empezar ya tuve la primera picada, síntoma de que podía ser una noche con bastante actividad, como al final resultó siendo. La primera pieza fue un sardo, que se había tragado un canuto de tita, un cebo que esta noche fue el que mejor funcionó.
Durante un buen rato las picadas fueron constantes y las capturas se sucedieron, mabras, sargos y cuando estos cesaron un poco su actividad, salieron unas cuantas doradellas que estaban entorno al kilo.
Con el agua batida me decidí por empatillar los anzuelos, con cametas de un grosor del 0,33 utilizando para ello el Hybrid de Yo-Zuri, que resulta bastante dúctil y que me está dando buenos resultados. Los anzuelos que monté, dado los diferentes cebos que iba a utilizar (llubarrero, tita de palangre y gusano de tubo), fueron los modelos Chinu y Abumi de Mustad.
Una jornada que me hizo recuperarme del batacazo del día anterior.

lunes, 5 de marzo de 2012

No es como empieza, sino como acaba

En las últimas salidas de pesca, la situación se ha ido “normalizando “y a continuación lo explicaré. Después de un inicio de año bastante regular en cuanto a buenas capturas, poco a poco he ido tocando de pies en el suelo y volviendo a la cruda realidad.
Recientemente por un motivo u otro, la suerte siempre me ha sonreído más favorablemente a mí, que a mi compañero Carmelo. A pesar de no estar en una de las mejores épocas del año, para salir de pesca a surfcasting, dadas las condiciones meteorológicas y las escasas capturas de cierto porte que se dan, prácticamente no hay semana en la que no salgamos como mínimo un día de pesca.

Hemos visitado diferentes playas cercanas a Tarragona, los resultados han sido de lo más variados, incluso en algún caso las capturas han brillado por su ausencia. En varias horas tan solo hemos visto alguna sutil picada.
Generalmente centramos nuestras salidas en busca de las codiciadas doradas, que como ya he apuntado en otros posts, siguen rondando por numerosas playas y roquedos. Aunque no le hacemos ascos a una buena lubina o a algún sardito entrado en tamaño, no dan la guerra que las doradas, pero te alegran la espera.

Como mencionaba al principio de esta entrada, el amigo Carmelo se está empezando a desquitar y espero que en breve, la situación se vuelva a igualar ajustando nuestros particulares marcadores.
Con esta sana rivalidad que nos acompaña en cada jornada, voy encajando alguna que otra goleada, pero siempre me aplico el que las cosas no son como empiezan si no como acaban, y el año no ha hecho más que arrancar.

Estas últimas doradas sucumbieron a un canuto de tita de palangre y a una lombriz catalana, en este último caso con anzuelo modelo Abumi de Mustad, que venía clavado en la parte exterior de la boca, lejos del alcance de sus molares.

jueves, 4 de agosto de 2011

Doradas a surfcasting, por fin entraron las XL

Pues si, al final y después de mucha insistencia la suerte por fin se puso de cara. Ya había perdido la cuenta de las veces que habíamos ido en busca de estos preciosos animales. En prácticamente todas las salidas los resultados distaban mucho de lo esperado, pero ya se sabe, en esto de la pesca no hay casi nada garantizado.
Sabíamos en que playas se estaban empezando a tocar y los cebos que mejor funcionaban, pero nada, ni por esas habíamos sido capaces de tener una buena noche. Llegados a este punto era ya casi una cuestión de orgullo o tal vez de resignación. Mi compañero Carmelo y yo estábamos casi seguros que en alguna de estas jornadas íbamos a dar el campanazo y aunque no haya sido del todo así, las últimas capturas que hemos hecho han sido un buen balón de oxígeno, que falta nos hacía.
El primer encontronazo serio lo tuvo Él y uno de los primeros días, en que planificamos esta pesca tuvo la suerte o más bien el buen hacer, de clavar una buena dorada cercana a los 3k. Como casi siempre bravas desde el arranque, poco a poco con buena mano y forzando lo justo, la captura se rinde exhausta en la arena. Yo mientras tanto vi pasar las horas y la picada en una de mis cañas, igual que la que él había tenido, nos hizo subir la adrenalina, falsa alarma, la manera de pelear no era de una dorada... un buen jurel colmó mi desilusión. ¡Otro día será!.


Afortunadamente y como ya apuntaba anteriormente, no todas las jornadas transcurrieron igual. Un cambio de tercio o más bien de playa, de momento fue el quid de la cuestión. En nuestra última excursión, el balance aún fue más positivo. El compañero siempre me dice que el arranque es muy importante, si a primera hora (última de la tarde) ya tocamos alguna, es probable que cuando se eche la noche, estas vuelvan ha hacer acto de presencia. Pues bien, así sucedió en una de mis cañas, una espectacular picada nos avisaba de que había vida al otro extremo de la línea. Después de una carrera suicida, la dorada emprendió la huída hacia la orilla, lo que durante bastantes momentos me hizo pensar que se había desclavado, pero no. A escasos 10 metros de esta, otra buena carrera me devuelvió la tensión y en unos momentos la primera XL reposaba ya sobre la arena. Tras el cebado rápido, hay que aprovechar que entran a comer, la caña ya está otra vez en acción de pesca. Hicimos las pertinentes fotos de rigor y zas, al darnos la vuelta otra de mis cañas estaba como un palo. Después de recoger más de 50 mtrs con la línea sin tensión, estaba convencido de que me habían cortado la línea ya que no notaba ni el plomo, pero de repente una fuerte sacudida me vuelvió a poner en acción. No habían pasado ni 10 minutos de la anterior captura y después de unas cuantas carreras, que la segunda estaba también en seco.
Esta vez el cebado aún fue más rápido y la caña volvía a estar en el agua. Al poco rato es una de las cañas de Carmelo, la que tiene una picada de esas que te ponen el corazón en un puño. Yo no me acostumbro, ni creo que me acostumbraré a templar los nervios, pero el compañero está más que curtido en estas batallas y eso se nota. En apenas media hora habíamos hecho el triplete, que nos colmaba de satisfacción.


domingo, 15 de mayo de 2011

Surfcasting...doradas





Después de varias salidas de pesca en busca de una buena dorada, hace unos días, por fín obtuvimos recompensa.

En las últimas semanas ya se ha empezado a notar, la entrada de estos ejemplares de mayor tamaño. Ahora sólo hace falta insistir y echar horas en la playa o playas en las que ya sepamos que se están dando capturas, esperando a que estas insaciables comilonas, hagan sus pasadas y se topen con nuestros aparejos. Buenos cebos como el llobarrero, el americano o la tita, no los pasarán por alto.




Por estas fechas no son las doradas la única especie que se muestra activa, si tenemos la mala fortuna de que los tallhams (anjovas) andan de cacería por nuestro pesquero, la rotura de líneas y la posible pérdida de capturas estará casi asegurada, así que paciencia...


miércoles, 12 de mayo de 2010

Las primeras doradas de la temporada...aunque no mías






Desde hace ya unas cuantas semanas, se están empezando a tocar las primeras doradas. Este cambio de tiempo y la ligera subida de temperaturas, ha favorecido a que éstas empiezen a entrar. Es curioso ver una vez se "abre la veda" y se empiezan a sacar las primeras cabezonas, como determinadas playas se llenan de cañas, desde primera hora de la mañana y hasta bien entrada la tarde. Es cierto que como dice el refrán, al final quien la persigue la consigue y esto es lo que le sucedió a un buen compañero de pesca (mí Padre), que después de varias intentonas cogió las primeras del año.
Las de estas fotos, pertenecen al año pasado y las sacamos en la playa de Sant Pol de Mar. Como cebo utilizamos llubarrero, tita y americano, aunque prefirieron el primero.