lunes, 5 de marzo de 2012

No es como empieza, sino como acaba

En las últimas salidas de pesca, la situación se ha ido “normalizando “y a continuación lo explicaré. Después de un inicio de año bastante regular en cuanto a buenas capturas, poco a poco he ido tocando de pies en el suelo y volviendo a la cruda realidad.
Recientemente por un motivo u otro, la suerte siempre me ha sonreído más favorablemente a mí, que a mi compañero Carmelo. A pesar de no estar en una de las mejores épocas del año, para salir de pesca a surfcasting, dadas las condiciones meteorológicas y las escasas capturas de cierto porte que se dan, prácticamente no hay semana en la que no salgamos como mínimo un día de pesca.

Hemos visitado diferentes playas cercanas a Tarragona, los resultados han sido de lo más variados, incluso en algún caso las capturas han brillado por su ausencia. En varias horas tan solo hemos visto alguna sutil picada.
Generalmente centramos nuestras salidas en busca de las codiciadas doradas, que como ya he apuntado en otros posts, siguen rondando por numerosas playas y roquedos. Aunque no le hacemos ascos a una buena lubina o a algún sardito entrado en tamaño, no dan la guerra que las doradas, pero te alegran la espera.

Como mencionaba al principio de esta entrada, el amigo Carmelo se está empezando a desquitar y espero que en breve, la situación se vuelva a igualar ajustando nuestros particulares marcadores.
Con esta sana rivalidad que nos acompaña en cada jornada, voy encajando alguna que otra goleada, pero siempre me aplico el que las cosas no son como empiezan si no como acaban, y el año no ha hecho más que arrancar.

Estas últimas doradas sucumbieron a un canuto de tita de palangre y a una lombriz catalana, en este último caso con anzuelo modelo Abumi de Mustad, que venía clavado en la parte exterior de la boca, lejos del alcance de sus molares.

lunes, 20 de febrero de 2012

Rockfishing en busca de pageles

En estos meses fríos una de las pescas más atractivas es la de pageles desde la costa. Los podemos tentar desde la playa o bien desde la roca, ya que durante esta época del año, los grandes ejemplares están más accesibles.
Uno de las mejores zonas para dar con ellos es en la Costa Brava. Sus playas y roquedos que a escasos metros de la costa alcanzan profundidades considerables, serán ideales para buscar a este espárido. Fondos en los que abunda la posidonia, dónde también hay piedras sueltas entre grandes arenales, son los mejores lugares para tener una jornada fructífera.
Como este entorno queda muy lejos de nuestra zona habitual de pesca (Tarragona), mi compañero se encargó de buscar por los alrededores, un pesquero en el que en plena ola de frío polar irnos a probar suerte.

Llegado el día, con una temperatura de 0ºC y un viento de Mestral que aumentaba la sensación de frío, nos presentábamos en la zona para una gélida jornada matutina de rockfishing.
El fuerte viento, nos hizo escoger un lugar algo más resguardado del original. Más que por el frío, para evitar la incomodidad de estar continuamente viendo como las cañas se movían, sin distinguir las posibles picadas.
El lugar era cómodo para lanzar, para moverse e incluso,  para en caso de clavar una buena pieza, acceder hasta el borde del agua a salabrarla. Lo que no nos lo pondría tan fácil era el oleaje,  a pesar de que estábamos en una piedra alta, golpeaba con fuerza en las rocas llegando alguna hasta casi dónde pescábamos, así que para utilizar el salabre tendríamos que utilizar el ingenio y la cordura.

La mañana, con las cañas en el agua desde prácticamente el amanecer, discurría con demasiada tranquilidad, hasta que el repiqueteo en una de las cañas de Carmelo, delataba que algún pescado había probado el engaño.  Tras unos instantes la primera pieza estaba fuera, se trataba de un sargo de buen tamaño.

La mañana fue transcurriendo con un ritmo lento de picadas, fue en  las cañas de mi compañero en las que hubo el mayor número, por tan solo una picada en las mías. En dos ocasiones y a escasos metros de la roca, en una zona con el agua más turbia, a Carmelo y mientras cobraba una pieza le cortaron literalmente por la mitad un buen sargo y una doradella que rondarían los 30 cts. Por la forma de las dentelladas diría que eran anjovas. No deja de ser curioso, como aunque el agua esté tan fría, estos depredadores estén tan activos. Antes de estos “incidentes”, en una de mis cañas había tenido un corte de línea,  de no haber visto las dentelladas posteriores, no lo hubiese asociado al paso de estos peces.

Entre tanto, esperaba que en alguna de mis cañas hubiese movimiento, cosa que afortunadamente acabó sucediendo. Una picada muy sutil destensó un poco la línea de una de mis cañas, podía haber sido el viento o el oleaje, ya que los plomos de 125grs de cásting aguantaban a duras penas. Pero no, al coger la caña y tantearla noté un buen tirón, que delataba que había pescado al otro lado. Después de un rato de tira y afloja, a unos 30 metros empezamos a vislumbrar la silueta de una bonita dorada, que aprovechando la profundidad y el oleaje nos pondría difícil fotografiarla. Con mucho cuidado y algo de riesgo mi compañero consiguió salabrarla.

Sin duda me quedo con la imagen de la dorada, buscando profundidad e intentando rozar la cameta con las rocas que tenía a su alrededor, cosa que debo decir estuvo a punto de suceder. El verlo desde un lugar alto, me brindó una escena que tardaré en olvidar.
Los cebos que utilizamos fueron llubarrero, lombriz y tita de palangre, el primero de estos fue el que mejor resultado nos dio, aunque los pageles no dieron señales.
Al ser una zona limpia de rocas, utilicé los mismos equipos que empleo en cualquier arenal. Los anzuelos que utilicé fueron los chinu de Mustad, empatillados con Hybrid de Yo-Zuri de 10lbs.


martes, 7 de febrero de 2012

Doradas a surfcasting, ¿será este año tan bueno como parece?

El ritmo de capturas ha descendido, si lo comparamos con los últimos meses del año pasado. Pero resulta sorprendente que con estas temperaturas tan bajas, todavía sigan saliendo doradas en prácticamente todas las playas del litoral.
Desde el Maresme hasta el Tarragonés, numerosos compañeros se encuentran con ellas, de manera fortuita o premeditada ya que visto lo visto, no hay que dejar de probar en aquellas playas en las que en los meses álgidos para esta pesca, las capturas son habituales y generosas.
El enfoque que hacemos a la hora de planificar una jornada de pesca es "sencillo". Sin tomárnoslo con una calma total, dado que lo que buscamos son capturas de cierto porte, la acción de pesca se ralentiza. Las picadas son menos habituales y se espacian más en el tiempo, salvo contadas ocasiones en que la cosa cambia inesperadamente y nos vemos inmersos en un frenesí debido a la actividad incesante de los peces.



Si las condiciones del mar son las idóneas, oleaje, espuma y ausencia de algas o corriente, el hacer unos cuantos sargos será un buen aliciente para mantenerse activo. Sin olvidar claro está, que la reina de la espuma Doña Labrax, puede estar de caza en nuestro pesquero, por lo que presentarle un suculento cebo nos puede deparar la captura de la noche.










Es conveniente utilizar materiales de primera calidad, de esta manera ganamos enteros a la hora de conseguir poner en seco una buena pieza.

martes, 31 de enero de 2012

Venta de pescado inmaduro, inaceptable

Lubinas-Foto cedida por M. Angel
Aprovechando la entrada que ha hecho el compañero Miguel Ángel en su blog, me he decidido a suscribir lo que además de por su zona, también pasa por la mía ya que son relativamente cercanas.
Es vergonzoso e inaceptable ver como cantidad de pescado inmaduro, pasa por pescaderías sin control alguno.
Podríamos echarle toda la culpa a los pescadores profesionales, pero no olvidemos que no hay oferta si no se crea una demanda, así que los consumidores también tenemos nuestra parte de culpa.



Foto cedida por M. Angel

Echadle un vistazo a este link que os comento, no tiene desperdicio.

martes, 24 de enero de 2012

V de Vendetta en el Delta


Pues si, así es como me sentía el otro día de vuelta a casa. Una jornada de pesca en el Delta, que de entrada no se presentaba nada fácil como a continuación os contaré. Después de una planificación concienzuda y de mirar y remirar el parte meteorológico, para allí que nos fuimos Carmelo y yo. Una vez en el lugar de pesca, mi primera opinión fué que las condiciones del mar  para buscar lubinas eran buenas o muy buenas, mi compañero algo más acostumbrado en pescar en esta zona, me decía que él la veía bastante fuerte y que ya veríamos si podríamos pescar.
Montamos una caña para probar en el primer pesquero y efectivamente, ni los plomos de bola de 175 grs aguantaban, siempre nos quedaba pescar con grapa, pero esta opción la queríamos dejar como último recurso, cosa que al final acabó sucediendo. Decidimos buscar otra zona de la playa, en la que la corriente y el oleaje nos entrasen más de cara y plantearnos la posibilidad de pescar aquí. Pero una vez en el segundo pesquero, aquello aún pintaba peor, olas que rompían a más de 120 mts con una muy buena espuma, con una corriente que nos hacía desistir por segunda vez. Al final en un acto de cabezonería por mi parte, medio convencí a mi compañero para ir a ver otra playa, quizá algo más honda y en la que con un poco de suerte podríamos pescar. Repetimos el ritual de hacer un par de lances y viendo, que entre la primera rompiente y la segunda había bastante distancia, nos decidimos en pescar, con plomos de grapa.
La carga que aguantan lineas y equipos con estas condiciones son extremas, pero a veces vale la pena llegar a este punto y más viendo que el mar estaba para las lubinas.

En prácticamente el primer lance ya hubo una picada, pero con la entrada de algas la cosa aún se ponía más peliaguda. Mientras nos "peleábamos" con todo una de mís cañas perdía totalmente la tensión, con lo que el plomo de grapa de 150grs con el que pescaba, estaba claro que se había levantado. Después de recorrer 50 mts a la derecha y de haber recogido unas decenas de metros, noté unos cabezazos que delataban que además de un buen montón de algas, venía también pescado. Pasados los momentos críticos, pusimos en seco una bonita lubina de cerca de 3kg, que se había tragado un buen gusano de tubo.

En los momentos posteriores se disparó la adrenalina, pero mientras estaba cebando una de las cañas, me giré para vigilar la otra y no divisé el reflectante de la puntera, que estaba a unos 30 mts de dónde me encontraba. Enfoqué al suelo con el frontal y no había ni rastro, así que de una carrera me acerqué y ví la piqueta tirada en el suelo y la señal de que la caña se había ido al agua. Aquí se acabó la jornada, una jornada que de no haber sido por las algas, sin duda hubiese continuado.
Fué mala suerte, pero como dicen los taurinos, para cuajar una buena corrida hay que arrimarse al toro, aunque esta vez el toro me dió un buen revolcón.

miércoles, 18 de enero de 2012

Calamares desde embarcación



Por un motivo u otro, últimamente tenemos bastante abandonada la pesca desde embarcación. La falta de tiempo, el surfcasting y la meteo, no nos dejan salir con la asiduidad que nos gustaría, pero de nada sirve lamentarse, la cuestión es salir a pescar...
Desde hace ya meses, algunos compañeros los están pescando desde pantalanes, playas y también desde embarcación. La verdad es que estos animalitos son un excelente plato que degustar, vamos que son generosos en la mesa. Además a esto le podemos sumar que en estos fríos meses, su pesca es un muy buen recurso para emplear una tarde frente al mar.
Hasta ahora sólo hemos salido un par de tardes en busca de ellos, con unos resultados de lo más variopintos. El primer día, a pesar de salir bastante tarde y ya de noche, dimos enseguida con ellos así que las picadas y "carreras" no se hicieron esperar. En esta como en otras modalidades de pesca, hay que trabajar con delicadeza las piezas. Las prisas son muy malas compañeras de viaje y querer embarcar rápido una pieza, nos llevaría irremediablemente a la pérdida de nuestra captura. Si mantenemos el temple, aguantando los sifonazos una vez los tenemos a escasa distancia de la barca y nos ayudamos de la sacadera, casi lo tendremos hecho.


Salir con la oscuridad como compañera es algo arriesgado. Os recomiendo salir con las últimas luces del día, excelente momento para empezar a tentarlos. De noche iremos literalmente perdidos, con las trampas que calan los profesionales y los que no lo son. Esto es lo que nos sucedió en la segunda jornada, afortunadamente no tuvimos ningún percance en forma de rotura o enganche, pero el mar parecía una pista de slalom, así que en vista de como transcurría la noche, decidimos dar por concluida la jornada y probar suerte otro día.

martes, 10 de enero de 2012

Lubinas a surfcasting en el frío invierno


Durante prácticamente todo el mes de diciembre, hemos ido detrás de las esquivas lubinas. El lugar escogido por la cercanía a la que nos encontramos y por su excelencia, no podía ser otro que el Delta del Ebro.
El balance de las diferentes jornadas ha sido variado, ha habido días de buenas capturas y otros, en las que estas han brillado por su ausencia. Como bien me comentaba el compañero Carmelo, la línea que separa el éxito del fracaso es muy fina y así lo hemos podido experimentar a lo largo de este último mes. 
Cametas largas y anzuelos grandes
Un factor muy a tener en cuenta, a la hora de planificar una salida de pesca es el meteorológico. Aunque las predicciones que encontramos en las diferentes webs, cada vez son más exactas, no siempre son fieles al 100%. La lubina es una especie que por norma general quiere el mar con oleaje y espuma, si al llegar al pesquero nos encontramos con que hay poco o nada, el capturar alguna aún se hace más difícil. 
Si acertamos en el estado del mar, ya tenemos mucho de ganado, pero también hará falta que ellas estén por la labor y que el cangrejo, que en algunas zonas está muy activo, deje que nuestros cebos reposen el tiempo suficiente para que una buena lubina o incluso corvina nos acabe alegrando la noche. 
Salir a realizar este pesca nocturna y en esta época del año es duro, muy duro, aguantar bajas temperaturas, humedad y escasez de picadas no es una pesca agradecida, pero este pensamiento cambia en cuanto al otro lado de nuestra línea, aparece una buena lubina que se mece con el oleaje. Atrás quedarán días en los que hemos recorrido cientos de kilómetros y en los que hemos vuelto de vacío a casa, sin ver ni tan siquiera una picada.
Montaje tipo Urfe, con cametas largas de más de 2 metros, con anzuelos de buen tamaño ya que esta especie tiene una boca descomunal. El grosor de las cametas irá en función del estado del mar y del diámetro con el que nos los permita montar.


El cebo que mejor nos ha funcionado ha sido el llobarrero, caro pero efectivo, aunque siempre es aconsejable llevar alguno más consistente y variado.
Capturar ejemplares pequeños utilizando anzuelos grandes no será difícil, aunque debemos ser responsables y dejarlos en libertad, con el paso del tiempo nos pueden alegrar una fría noche de invierno.

Llobarrero