Habitualmente con el final del verano, se empieza a notar un ligero repunte en la actividad de especies como melvas, bacoretas, llampugas y como no bonitos. Este año parece que los ciclos se han atrasado un poco, debido posiblemente a la elevada temperatura del agua, que hasta bien entrado el mes de octubre rondaba los 23 grados. Otro aspecto que también ha podido influir ha sido la escasez de lluvias, que sin duda ha limitado el aporte de nutrientes al mar a través de ríos y rieras, por lo que los peces pasto tienden a buscar otros emplazamientos para alimentarse, lo que origina que sus depredadores sigan su camino.
Todo y que dar con los bonitos no siempre es una labor fácil, ya que estos acostumbran a ir acompañados de otro tipo de depredadores, conseguimos levantar unos cuantos que todo y no ser de grandes dimensiones, rondarían los 3kg., nos brindaron unos excepcionales momentos de lucha, ya que como bien sabeis son duros de pelar y hasta que no los tienes dentro de la sacadera, no puedes dar por finalizada la batalla.
En los días de mayor actividad llegamos a capturar más de 20 piezas, entre bonitos, melvas, bacoretas y estorninos, de las que solo unos pocas nos alegraron la mesa.
Alguna gaviota también quiso probar las plumas con las que pescábamos, soltándose afortunadamente sin necesidad de que tuviésemos que intervenir.