Esta extensa playa que llega hasta la población de Pals, lugar en el que no hace muchos años estaban las famosas antenas de Radio Liberty, nos puede deparar excelentes capturas y también como otras tantas, sonados fracasos. Hay zonas en las que las salidas de agua dulce, marcarán claramente el contenido de la pesca y las especies que podamos capturar. Podemos encontrar un amplio surtido de especies que tentar: lubinas, lisas, herreras, sargos y como no, doradas. Detrás de estas especies y en la época del año adecuada, suelen encontrarse en estas zonas cercanas a las desenvocaduras, grandes depredadores como los palometones y las anjovas (tallhams).
Como apuntaba anteriormente, la jornada iba totalmente enfocada a la captura de doradas, cosa que mi compañero Jordi, se encargó de dejarme claro, ya que mientras yo llegaba a la playa, el ya había puesto en seco una buena de cerca de 2.5 kg, que a la postre sería la única.
Pasada la hora del crepúsculo y ya entrada la noche, la actividad era totalmente nula. Cebos blandos como el llobarrero salían intactos, un aspecto por un lado positivo, ya que esto quería decir que había escasez de morralla y este excelente cebo estaría por lo tanto haciendo su trabajo.
De repente y mientras conversaba con Jordi, al enfocar hacia mis cañas con el frontal, vi como una de ellas estaba totalmente arqueada y sacando hilo del carrete. Al llegar lo único que podía hacer, era esperar a que el animal que había al otro lado de la línea, aflojase en su empeño y poder así sacar la caña de la piqueta. La primera toma de contacto fue brutal, ya que cuando pude cogerla, mi oponente volvió a pegar una buena carrera sacando otros tantos metros de la bobina... Sencillamente espectacular, un momento para recordar. Después de un ataque kamikaze, el animalito se vino solo prácticamente hasta la orilla, donde a unos 20 metros vimos la silueta de un pez largo, muy largo, que de entrada no podíamos distinguir. Podría día haber sido una excelente lubina, pero no, era un enorme tallham que había encontrado en su camino mi aparejo.
Lo más surrealista fue capturar semejante animal, sabiendo la tremenda dentadura que tiene, de ahí su nombre. El carrete iba cargado con línea del 0.14 y la cameta era del 0.30 con un anzuelo del nº3. Eso si, para poderlo sacar nos tuvimos que mojar un poco los pies, ya que la escasez de oleaje hacía difícil ponerlo en seco.
Sin duda fue una captura fortuita que afortunadamente amenizó la noche.