


Quien me iba a decir hace un tiempo, que acabaríamos pescando calamares a curri. Siempre había entendido o más bien vivido, su pesca desde embarcación a la manera tradicional en la época estival y al final de la misma, con la típica jibionera (potera) y con el paso del tiempo, la incorporación de los "pajaritos".
Practicando la pesca desde costa, siempre había sacado el típico pescadito, que una vez en la mano me dejaba claro que "algo" no lo quería dejar salir del agua, primero por la resistencia que ponía al ver su tamaño y segundo por el bocadito que llevaba en el lomo.
Aprovechando que en estas fechas se encuentran cercanos y bastante activos, las últimas excursiones en barca se han centrado en su pesca. Como en todo los principios siempre son duros, pero poco a poco hemos ido cogiéndole el tranquillo y las capturas cada vez son mejores.
Tal y como apuntaba en otro post, esta pesca no destaca por la espectacularidad de las picadas y en mí zona, tampoco por la cantidad de piezas capturadas, aunque se de otras zonas en las que un buen día se pueden coger una veintena, con buen hacer.
Si algo hay que tener en cuenta, es que su pesca, fácil, fácil, no es. La picada no es sutil, ya que el calamar se agarra literalmente al señuelo, por lo que es conveniente llevar debidamente regulado el freno del carrete, para no desgarrarlo. Además tenemos la presión añadida, de que los artificiales no van armados con anzuelos triples, sino con las coronas de agujas, por lo que cualquier pérdida de la tensión en la línea, en esta modalidad se penaliza más todavía, ya que la pérdida de la pieza está casi asegurada.
Otra punto a tener en cuenta, es el momento crítico de meterlos en el salabre, ya que utilizarán su chorro para propulsarse en cuanto los acerquemos a la embarcación, con el consiguiente riesgo de que se le rompan las patas. Así que hay que ser preciso en esta maniobra.
Sobre el material a utilizar, personalmente utilizo cañas no muy rígidas, en medidas que van de 2,10 a 2,50 mts, incluso menores. Los carretes de medida 4000 en adelante y vamos sobrados, eso sí, cargados con monofilamento. No he probado con línea trenzada, aunque creo que su nula elasticidad jugaría en nuestra contra, será cuestión de probarlo.
Practicando la pesca desde costa, siempre había sacado el típico pescadito, que una vez en la mano me dejaba claro que "algo" no lo quería dejar salir del agua, primero por la resistencia que ponía al ver su tamaño y segundo por el bocadito que llevaba en el lomo.
Aprovechando que en estas fechas se encuentran cercanos y bastante activos, las últimas excursiones en barca se han centrado en su pesca. Como en todo los principios siempre son duros, pero poco a poco hemos ido cogiéndole el tranquillo y las capturas cada vez son mejores.
Tal y como apuntaba en otro post, esta pesca no destaca por la espectacularidad de las picadas y en mí zona, tampoco por la cantidad de piezas capturadas, aunque se de otras zonas en las que un buen día se pueden coger una veintena, con buen hacer.
Si algo hay que tener en cuenta, es que su pesca, fácil, fácil, no es. La picada no es sutil, ya que el calamar se agarra literalmente al señuelo, por lo que es conveniente llevar debidamente regulado el freno del carrete, para no desgarrarlo. Además tenemos la presión añadida, de que los artificiales no van armados con anzuelos triples, sino con las coronas de agujas, por lo que cualquier pérdida de la tensión en la línea, en esta modalidad se penaliza más todavía, ya que la pérdida de la pieza está casi asegurada.
Otra punto a tener en cuenta, es el momento crítico de meterlos en el salabre, ya que utilizarán su chorro para propulsarse en cuanto los acerquemos a la embarcación, con el consiguiente riesgo de que se le rompan las patas. Así que hay que ser preciso en esta maniobra.
Sobre el material a utilizar, personalmente utilizo cañas no muy rígidas, en medidas que van de 2,10 a 2,50 mts, incluso menores. Los carretes de medida 4000 en adelante y vamos sobrados, eso sí, cargados con monofilamento. No he probado con línea trenzada, aunque creo que su nula elasticidad jugaría en nuestra contra, será cuestión de probarlo.